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24 de febrero | 2026
A menudo los trabajadores hablan mal de la empresa: una queja tras un mal día, una observación entre compañeros, una publicación en redes sociales o una crítica en WhatsApp que luego se reenvía sin control. Hoy, cualquier comentario se hace público en segundos ya que nuestras opiniones quedan registradas públicamente en Internet. La duda es muy común: ¿de verdad me pueden despedir por quejarme o criticar a mi organización?
La respuesta no es simple ni absoluta. Te damos en este artículo una explicación clara para entender hasta dónde llega tu libertad de expresión como trabajador y dónde empiezan los riesgos reales. Con sentido común, puedes criticar pero no insultar, difamar o revelar información privada. Recuerda que un mensaje impulsivo podría ser interpretado como una falta de respeto, una deslealtad o incluso un daño a la reputación de la compañía.
Si quieres saber hasta qué punto un comentario puede afectar a tu empleo, sigue leyendo.
La mayoría de legislaciones reconocen la libertad de expresión como un derecho fundamental. Esta libertad protege la posibilidad de expresar opiniones, críticas y desacuerdos, incluso si no gustan al empleador. Sin embargo, cualquier relación laboral también implica un deber de lealtad hacia la empresa. Este deber no significa obediencia ciega, sino algo más razonable: no causar un perjuicio intencionado a quien te contrata.
En otras palabras, el derecho a expresarte no te autoriza a:
- Dañar la reputación de la empresa de forma grave o injustificada.
- Difundir información confidencial.
- Ofender o insultar a compañeros, jefes o clientes.
- Realizar acusaciones falsas.
Por eso, la clave no está tanto en 'hablar mal', sino en qué tipo de comentario haces, cómo lo haces y cuál es su impacto.
El concepto 'hablar mal' es muy amplio y abarca situaciones muy distintas. Lo importante no es sólo el contenido, sino el tono, el lugar y la intención. Repasemos algunos casos habituales para entender las diferencias:
Crítica legítima y opinión personal
Son comentarios que expresan desacuerdo, frustración o experiencias negativas, pero sin insultar ni acusar falsamente a nadie. Ejemplo: “Creo que la empresa debería organizar mejor los turnos”. Estos comentarios, especialmente si se expresan de forma educada, suelen estar protegidos por la libertad de expresión.
Queja privada
Es cuando hablas con un compañero, un amigo o un familiar, sin la intención de hacer público el comentario. Ejemplo: “Hoy ha sido un día terrible, no me entiendo con mi jefe”. Son quejas normales y no suelen tener consecuencias, salvo que la conversación se difunda y llegue a perjudicar gravemente al entorno laboral.
Críticas en redes sociales
Aquí es donde aparecen más problemas. Una publicación puede hacerse viral, llegar a los clientes o perjudicar la imagen de la empresa. Ejemplos que generan riesgo:
- Publicar insultos hacia la empresa.
- Decir que un producto es malo sin fundamento.
- Compartir información interna.
Difamación
Es cuando alguien acusa a la empresa o a una persona de algo grave sin pruebas, como delitos o prácticas ilegales. Esto sí es una falta muy seria y puede justificar medidas disciplinarias e incluso acciones legales.
Insultos o descalificaciones personales
Aunque haya motivos para la queja, el uso de insultos es generalmente incompatible con el deber de respeto y puede considerarse causa de sanción o despido.
Hay situaciones en las que hablar mal de la empresa sí puede justificar un despido. No te pueden despedir por una queja normal, pero sí por comentarios ofensivos, falsos o que causen un perjuicio real. Aquí están los casos más habituales:
1) Cuando se daña gravemente la reputación de la empresa
Si un comentario público afecta a la imagen de la empresa o provoca un daño económico, el empleador puede actuar. Por ejemplo: una publicación viral afirmando que un producto es peligroso sin pruebas.
2) Cuando se revela información confidencial
Compartir datos internos, cifras, estrategias, nombres de clientes o cualquier contenido reservado puede justificar un despido inmediato en muchos casos.
3) Cuando se insulta o se falta gravemente al respeto
Los insultos hacia superiores, compañeros o clientes no están protegidos por la libertad de expresión.
4) Cuando las críticas son falsas o inventadas
Inventar hechos negativos o acusar de delitos o malas prácticas sin base se considera difamación.
5) Cuando el comentario afecta a la convivencia laboral
Incluso sin llegar a ser público, si un comentario provoca conflictos serios o rompe la confianza, la empresa puede tomar medidas.
6) Cuando se incumplen normas internas claras
Si la empresa tiene una política de redes sociales comunicada a los trabajadores y tú la incumples, puede haber sanciones.
También es importante saber cuándo un despido por 'hablar mal' sería injustificado.
1) Cuando expresas una opinión moderada
Una crítica razonable, sin insultos ni acusaciones graves, suele estar cubierta por la libertad de expresión.
2) Cuando denuncias irregularidades
Si la empresa comete prácticas ilegales o irregulares, denunciarlo no solo es legal sino necesario. Aquí se incluye:
- Riesgos para la salud.
- Impagos.
- Acoso.
- Discriminación.
- Fraudes.
3) Cuando lo haces en un entorno privado
Una conversación normal con un amigo o familiar no debería ser causa de despido.
4) Cuando el comentario no tiene impacto real
Si la empresa no puede demostrar que existe un perjuicio o una falta grave, el despido podría considerarse injusto.
5) Cuando la política interna no está clara
La empresa no puede sancionarte por violar normas que jamás se comunicaron.
Para evitar riesgos innecesarios y proteger tu empleo, aquí tienes 6 sencillos consejos:
1) Evita publicar en caliente
Si estás muy enfadado, espera a calmarte antes de escribir algo en redes.
2) No des nombres ni detalles internos
Incluso si tu crítica es legítima, evita mencionar personas concretas o datos sensibles.
3) Ajusta la privacidad de tus redes
Configura tus perfiles para que solo tus amigos vean tus publicaciones.
4) Usa los canales de queja internos
Muchas empresas tienen vías para expresar malestar: Recursos Humanos, buzón interno, reuniones con supervisores.
5) Si algo es grave, busca asesoramiento
En casos de acoso, discriminación o ilegalidades, es mejor consultar a un profesional o a un sindicato.
6) Sé respetuoso
Puedes criticar, pero intenta ser constructivo. Un comentario bien expresado es mucho menos problemático.