9 errores que debes evitar al preparar oposiciones

03 de marzo | 2026

Introducción

Una oposición es un camino largo, exigente y, en muchos casos, repleto de dudas. Muchas personas comienzan con mucha motivación pero con el paso de los meses esa energía se va desgastando. A veces no es por falta de capacidad, sino por una serie de fallos que se repiten una y otra vez entre quienes opositan. Detectarlos a tiempo puede marcar la diferencia entre avanzar con seguridad o quedarse estancado sin saber muy bien por qué.

Repasamos en este post los 9 errores más frecuentes que comete la mayoría de opositores, especialmente quienes empiezan desde cero o quienes ya llevan tiempo estudiando y sienten que no progresan como deberían. Conocerlos es tan importante como dominar el propio temario ya que te ayudará a preparar las pruebas con más confianza y mejorar tu rendimiento. Es decir, puede marcar la diferencia entre aprobar o quedarte a las puertas.

Mejora ya tu forma de estudiar y corrige todo aquello que te puede estar frenando.

Índice de contenidos:

  1. Los 9 errores más comunes al preparar oposiciones
  2. Consecuencias de cometer estos errores
  3. Cómo evitarlos
 

Los 9 errores más comunes al preparar oposiciones

Estos son los 9 fallos más habituales:

1) No tener un plan de estudio claro

Muchos opositores empiezan a estudiar sin un calendario ni una estrategia. Simplemente abren el temario y avanzan 'como pueden'. Esto provoca desorden, agobio y una sensación constante de no llegar a nada. Un plan es como un mapa: sin él, es muy fácil perderse.

2) No repasar con frecuencia

Uno de los mayores obstáculos es creer que estudiar un tema una vez es suficiente. Las oposiciones requieren memoria a largo plazo y esta sólo se consigue con repasos continuos y bien organizados. Sin ellos, los temas 'se olvidan' más rápido de lo que imaginamos.

3) Subestimar los descansos

Estudiar largas horas seguidas no garantiza mejores resultados. De hecho, el cansancio acumulado reduce la concentración y la capacidad de recordar. Muchos opositores se culpan por descansar, cuando en realidad los descansos forman parte del estudio eficaz.

4) Pretender entenderlo todo a la primera

Algunas oposiciones tienen temarios muy densos, complejos y llenos de tecnicismos. Es normal no comprender todo desde el primer día. Querer dominar cada detalle desde el inicio crea frustración y retrasa el proceso.

5) Compararse constantemente con otros opositores

Compararse con compañeros, foros o redes sociales suele generar ansiedad. Cada persona tiene su ritmo, sus circunstancias y su forma de estudiar. Mirar hacia los lados sólo provoca inseguridad y, a menudo, desmotivación.

6) Evitar los temas difíciles

Es muy común empezar por los temas que nos gustan o los que parecen más fáciles, dejando para el final aquellos que se nos hacen cuesta arriba. El problema es que ese 'ya lo veré' casi nunca llega y lo difícil acumula cada vez más peso y estrés.

7) No practicar con preguntas tipo examen

Muchos opositores se centran únicamente en leer y subrayar pero no practican con simulacros o preguntas reales. Es un enorme error, porque el examen no evalúa cómo estudias, sino cómo respondes bajo presión.

8) Descuidar la salud mental y física

El estrés continuado, la falta de ejercicio, el insomnio o la mala alimentación afectan directamente al rendimiento. Preparar una oposición es como correr una maratón: no se puede mantener un buen ritmo si no se cuidan el cuerpo y la mente.

9) No confiar en uno mismo

La falta de confianza es más común de lo que parece. Mucha gente estudia durante meses pensando que no será capaz, que nunca recordará todo o que todos los demás van mejor preparados. Esta actitud desgasta emocionalmente y afecta al rendimiento.

 

Consecuencias de cometer estos errores

Cometer de manera continuada estos errores no sólo dificulta la preparación, sino que puede llevar a un punto en el que el opositor siente que 'no vale' para esto. Pero no es cuestión de valer o no valer; casi siempre es cuestión de método y de hábitos. Estos son los principales efectos:

1) Tiempo perdido. Sin planificación, sin repasos y sin práctica real, se estudia mucho pero se avanza poco. Esto genera una sensación de estancamiento que se vuelve cada vez más fuerte con los meses.

2) Agotamiento mental. Estudiar sin descansos adecuados, compararse con otros o exigirse demasiado desde el primer día provoca desgaste emocional. Esto puede acabar en ansiedad, baja autoestima o incluso abandono de la oposición. 

3) Desorganización. El opositor puede llegar a perder el control del temario. Si no sabes qué temas están al día, cuáles están olvidados o por dónde continuar, generarás incertidumbre y caos.

4) Reduce la confianza en uno mismo. La falta de práctica en condiciones reales, los repasos insuficientes o el miedo a los temas difíciles hacen que el opositor llegue al examen con dudas, inseguridad y la sensación de que no está bien preparado, aunque realmente sí haya estudiado mucho.

 

Cómo evitarlos

Unos simples cambios en tu forma de estudiar te pueden ayudar a solucionar estos fallos. Estos 8 sencillos pasos te ayudarán a evitarlos:

1) Crea un plan de estudio realista. No hace falta que sea perfecto, pero sí que te guíe. Incluye cuántos temas verás por semana, cuándo repasarás y cómo distribuirás los simulacros. Ajusta ese plan según vayas viendo qué te funciona y qué no.

2) Establece un sistema de repasos frecuentes. Puedes hacerlo con el método de arrastre, con repasos espaciados o con tarjetas. Lo importante es que los temas vuelvan a tu memoria de manera regular. 

3) Incorpora descansos programados, como la técnica Pomodoro o pausas más largas entre bloques de estudio. Descansar no es perder tiempo; es recuperar energía para seguir aprendiendo.

4) No apartes los temas difíciles. En su lugar, divídelos en partes más pequeñas, busca resúmenes o explicaciones adicionales y dale tiempo. A veces necesitamos varias vueltas antes de entender algo realmente bien.

5) Evita compararte con otros. Concéntrate en tu proceso, en tus avances y en tus propias metas. Cada opositor es diferente y comparar sólo aporta ruido.

6) Introduce simulacros y preguntas tipo examen desde temprano, aunque creas que 'no sabes suficiente'. Practicar te ayudará a mejorar más rápido, a controlar los nervios y a saber cómo responde tu mente bajo presión. 

7) No descuides tu bienestar. Duerme suficiente, haz algo de ejercicio, sal a caminar y reserva tiempo para desconectar. Estudiar más no siempre significa estudiar mejor.

8) Por último, recuerda que la confianza se construye. Cada página estudiada, cada repaso y cada simulacro realizado es un paso adelante. No necesitas sentirte perfecto; necesitas avanzar con constancia y disciplina.

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